¿Su empresa está (verdaderamente) madura para la transformación digital?

¿Su empresa está (verdaderamente) madura para la transformación digital?

Se construyen imperios y otros se hunden durante la revolución digital. Los negocios modelo se tambalean. Las organizaciones de empresa se transforman. Los nuevos métodos de trabajo desalojan las prácticas instaladas. ¿Por qué algunas estructuras capean alegremente la tormenta digital mientras otras tienen problemas para adaptarse? La dirección del cambio, a la hora de la transformación digital debe necesariamente examinar con detalle la cultura que impera en la empresa y dentro de cada equipo de trabajo. El potencial de agilidad digital de los colaboradores no se revela sin una valoración clara de la voluntad de compartir, de la expresión libre y de la cooperación. El valor fuerte que marca la diferencia en las empresas que saben salir adelante, es la capacidad de cambiar y de hacer que cambien las personas de su alrededor.


LA REVOLUCIÓN DIGITAL HACE QUE SE TAMBALEEN LAS FORTALEZAS

¿Quién hubiera pensado que la SNCF iba a temer un día a la start-up de rutas compartidas Blablacar? ¿Que los taxis Uber revolucionarían todo un sector económico a nivel mundial gracias a los teléfonos inteligentes? ¿Que las grandes cadenas hoteleras temblarían ante el sitio Airbnb de puesta a disposición de apartamentos entre particulares? Los modelos antaño exitosos deben competir con nuevos enfoques. Las herramientas digitales y las prácticas de intercambio entre consumidores crean mercados en territorios que parecían, hace bien poco, cotos de caza muy seguros. Y los gigantes de la web que se han quedado con la mejor parte del pastel, en apenas unos años, deben cambiar también la táctica de un sector a golpe de miles de millones de inversión y de una estrategia bien diseñada. Ninguna empresa está a salvo de esta corriente de fondo. El objetivo: reposicionarse, y a veces renovarse totalmente, en un mundo irremediablemente digital.


ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO Y EXPERIENCIA-CLIENTE PATAS ARRIBA DEBIDO A LA REVOLUCIÓN DIGITAL

Con el acceso permanente a Internet y la multiplicación de canales de difusión de informaciones en la empresa, los códigos tradicionales estallan. Los funcionamientos piramidales y jerárquicos son cuestionados en beneficio de una mayor interactividad y de una reactividad inmediata. La legitimidad profesional ya no se mide por la antigüedad, la titulación ni siquiera por la inteligencia, sino por la capacidad para responder a las demandas, para avanzar y encontrar soluciones en un mundo que se transforma continuamente y cada vez más rápido. La experiencia como cliente también se ve trastocada por la posibilidad para el consumidor de interpelar a las marcas en las redes sociales y de desafiar las respuestas de un servicio al cliente, gracias a sus propias investigaciones o incluso apoyado por toda una comunidad de ayuda mutua en línea.


LA MADUREZ DIGITAL NO SE DECRETA

A la vista del índice de equipamiento en tabletas y teléfonos inteligentes de particulares, del creciente uso de las redes sociales personales y profesionales e incluso del creciente reflejo de informarse en la red antes de tomar cualquier decisión o de realizar cualquier compra, rara vez es una falta de competencia de los colaboradores lo que frena la transformación digital de las empresas. El desafío es principalmente comprender por qué esta nueva forma de agilidad no se expande tanto dentro de las empresas. Las organizaciones tradicionales deben asumir el reto de adoptar los códigos del mundo digital: compartir información, posibilidad de expresarse libremente, inversión en proyectos colectivos con sentido, dirección del cambio permanente, etc.


AGILIDAD DIGITAL: COMPORTAMIENTOS CLAVES POR DETECTAR

Con el fin de comprender por qué los colaboradores se aventuran a regañadientes en las redes sociales de empresa e incluso por qué razón la formación en herramientas digitales no cumple las expectativas esperadas, es esencial examinar con detalle los comportamientos clave que hacen posible la transformación digital de la empresa. En materia de organización del trabajo en la era digital no basta con saber hacer, también hay que ser actor de un cambio de prácticas y mentalidades a todos los niveles de la empresa. Diversidad, transparencia, creatividad, confianza, sentido y colaboración son los nuevos catalizadores del éxito colectivo. En este momento, en el que es crucial conseguir, fidelizar, comprometer y motivar los talentos, adquirir esta agilidad digital se convierte en una necesidad vital, para la cual le aportaremos herramientas a partir de principios de 2015.

Nadia Nardonnet, Directora General, PerformanSe

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This