La forma más habitual de descubrir y comprender las características de una "personalidad" es sin duda la entrevista, es decir, un enfoque narrativo a través de la verbalización. Así pues, el primer requisito que se espera de una prueba de evaluación (test de personalidad) de las competencias comportamentales es que estimule, enriquezca, sorprenda y propicie el descubrimiento de los demás a través del intercambio y la comunicación. En este sentido, las herramientas que se limitan a proporcionar "puntuaciones", por muy pertinentes que sean, siempre serán muy relativas. Además, siempre seguirán siendo un enigma para la persona evaluada. La herramienta debe desempeñar un papel de automediación sin excesivo espíritu crítico y sin excesiva benevolencia. Cuanto más clara tenga una persona una visión de sí misma, de sus recursos y de su contribución, más acertadamente se situará en un entorno cambiante. Por tanto, es importante desarrollar verdaderas prácticas reflexivas en el trabajo, ser capaz de hablar de uno mismo, consigo mismo, sabiendo tomarse el tiempo necesario. Cuanto más sepa reflexionar una persona -sola, en pareja o en grupo- sobre lo que hace, mejor regulará sus acciones y más eficaz será. Como las prácticas reflexivas siempre se enriquecen con la confrontación con un tercero, la entrevista de feedback, que se basa en los resultados de la evaluación, es por tanto un momento ideal para ofrecer un marco de puesta en común, claves adicionales de comprensión y permitir al empleado hablar de sí mismo para fomentar la toma de conciencia y la proyección. Cualquiera que sea su finalidad - selección, desarrollo, gestión de carrera - la entrevista de feedback puede y debe ser un verdadero momento de autoaprendizaje.