SL: Todo depende de lo fiables que sean y de cómo se utilicen. Para mí, el uso de las llamadas herramientas de contratación "predictivas", por ejemplo, plantea verdaderos interrogantes. Porque los sesgos discriminatorios pueden aparecer a varios niveles, dependiendo de la forma en que se hayan escrito y configurado los algoritmos, de la calidad e integridad de los datos o del funcionamiento de los propios algoritmos. Porque los algoritmos funcionan con los datos disponibles y, por tanto, por su propia naturaleza, con datos pasados, basados en los indicadores de rendimiento de las personas que ya están en el puesto. Son ante todo máquinas de "reproducción". Sin embargo, hoy necesitamos la diversidad -más que nunca-, necesitamos innovar, necesitamos imaginar nuevas habilidades para trabajos conocidos y proyectar las habilidades conocidas en nuevos trabajos, precisamente donde no hay historia. Pero también porque los tratamientos son siempre relativos, y su aparente objetividad es sólo una fachada en verdad...
DD: Un algoritmo sin una mente informada que lo guíe es, en efecto, ciego, pero un individuo sin una herramienta que le ayude también suele ser menos eficaz. La extracción de conocimientos ayuda a fundamentar la toma de decisiones, siempre que, por supuesto, se base en un análisis crítico de su utilidad en el proceso de toma de decisiones. Porque es cierto que los conocimientos extraídos del "espejo retrovisor" no siempre son relevantes para la decisión y que todos los datos recogidos no suelen explicar el rendimiento futuro. Me parece que se necesita una mayor precisión sobre las diferentes formas de rendimiento (en la tarea, contextual, adaptativo) para investigar los factores que contribuyen.