Entonces, ¿cómo pueden afrontar este reto los managers? Fomentar la confrontación de ideas, la expresión de desacuerdos y la impugnación de las decisiones adoptadas, por ejemplo, puede tener un impacto positivo en el rendimiento colectivo.
Truco: Cuando el equipo se reúna para colaborar, tómese un tiempo para que todos den su opinión sobre la decisión tomada o el trabajo realizado comenzando su frase con: «Si tuviera que hacer una crítica sobre esta producción, sería...».
Como manager, pregúntese si su equipo es dado a la discusión, cómo se expresa o no esta discusión y qué aporta.
No basta con que un manager diga: «Si tienes una opinión, no dudes en darla». Algunos colaboradores no aprovecharán esta oportunidad por varias razones:
- para no sentirse juzgados sobre la idoneidad de su intervención,
- para no cuestionar una decisión que parecía tomada,
- o porque no lo consideran su cometido.
Con esa frase, el gerente elude su responsabilidad, que es buscar la contribución significativa de cada persona del equipo. Por lo tanto, le corresponde crear un clima de seguridad psicológica en el equipo, en el que todos se sientan libres de expresarse y de aportar nuevas ideas y opiniones contradictorias que resulten verdaderamente constructivas.