En cualquier caso, la comunicación consciente y construida en equipo resultará tanto más importante cuanto que hoy en día hay menos espacio para los intercambios informales. Tendrá que adaptarse a condiciones más exigentes, hacer visible lo que ya no lo es, recrear vínculos allí donde se hayan distorsionado y garantizar que el aislamiento no perjudique la salud de los individuos ni el rendimiento de los grupos.
Y porque más allá del rendimiento a corto plazo, existe una cuestión clave de affectio societatis global. Si no tenemos cuidado, la generalización del teletrabajo podría ser la puerta a una creciente desafección de los empleados, especialmente de los más jóvenes, y a una mayor desvinculación de las organizaciones...