Por precaución, timidez, pereza o sentido político, la tentación puede ser grande de hacer lo que dice la herramienta, tal y como dice. Pero si considero que "sabe más que yo"... ¡aparece un sesgo! Doy a la herramienta una supuesta autoridad -vinculada a la objetividad de los procesos y a su carácter de experiencia científica- que no se aplica necesariamente. El hecho de que yo piense que la evaluación de la máquina es superior a la mía puede constituir, por tanto, un sesgo de autoridad (véase la definición en el recuadro)...
Tener una confianza ciega como podemos hacer cuando escuchamos nuestro GPS para ir a un nuevo lugar, nos cuestiona, cuando se trata de la materia humana... por esencia compleja, siempre hay algo que se escapa, y en primer lugar la subjetividad propria de los sujetos, que no es tan fácil de captar -¡afortunadamente!